5 claves para construir una casa pasiva o de consumo casi nulo

La casa pasiva utiliza los recursos de la arquitectura bioclimática clásica combinada con una gran eficiencia energética. Minimizando e incluso eliminando el uso de sistemas convencionales de calefacción o refrigeración, son edificios diseñados para aprovechar al máximo la luz y la radiación solar, muy bien aislados y con renovación del aire a través de un sistema de ventilación forzada con un recuperador de calor de altísima eficiencia.

El secreto de la casa pasiva o viviendas pasivhaus consiste en combinar un elevado confort interior con un consumo de energía muy bajo, casi nulo, y a un precio muy asequible que permite amortizar la diferencia de inversión con respecto a un edificio normal en un plazo de tiempo inferior a 10 años.

Se trata de un concepto energético aplicable a cualquier tipología edificatoria y a cualquier sistema constructivo, tanto sistemas tradicionales, prefabricados, bio-construcciones, modulares, etc. 

Las 5 claves para construir una casa pasiva

Clave 01: Diseño bioclimático

diseño bioclimatico

Un aspecto fundamental para que edificio sea muy eficiente pasa por un buen estudio del clima, de la orientación, del factor de forma, del volumen, de la captación de radiación solar en invierno, de la protección de la radiación solar en verano, de las sombras que tendrá las edificaciones colindantes y de cómo le afectan.

Recomendaciones bioclimáticas casa pasiva:

  1. Orientación adecuada. Normalmente será recomendable una orientación sur con una pequeña desviación a este.
  2. Estudio de los vientos dominantes. Nos permitirá ubicar las ventanas o porches en relación a ellos.
  3. Uso de diferente tipo de vegetación en función de la orientación. Árboles de hoja caduca o perenne.
  4. Diseño de protecciones solares adecuadas
  5. Las ventanas deberán tener una forma, materiales y dimensiones adecuadas.
  6. Favorecer el uso de la vegetación como elemento constructivo en paredes y cubiertas.
  7. Introducir elementos refrescantes como fuentes o láminas de agua en lugares estratégicos.
  8. Escoger los colores de las fachadas en función de su orientación y de la zona climática donde nos encontremos.

Clave 02: Buen aislamiento térmico

casa pasiva

Un buen aislamiento reduce pérdidas de calor en invierno y ganancias en verano y, por tanto, la demanda de energía para climatización en vivienda pasiva.

La eliminación de puentes térmicos con una capa de aislamiento continua, sin interrupciones y sin debilitamientos es la mejor opción.

El mejor aislante térmico para casa pasiva será el que reúna las siguientes prestaciones:

  1. Baja conductividad y alta resistencia térmica: para protegerte contra el frío y el calor.
  2. Aislamiento acústico: si posee fibras amortigua y absorbe el ruido.
  3. Una alta resistencia al paso del calor (R): para retrasar la entrada del calor en verano. (R entre 2 y 2,5 es un buen aislante)
  4. Un buen comportamiento contra el fuego,  para mejorar la seguridad en tu hogar.

Generalmente se utilizan como materiales aislantes algunos tipos de materiales porosos o fibrosos como las lanas minerales (de roca o de vidrio), poliestireno expandido, poliestireno extruido, espuma de poliuretano, corcho, paja, lana, etc.

Clave 03: Carpinterías de altas prestaciones

carpinteria alta eficiencia

Las ventanas y las puertas de acceso son el elemento más débil de la envolvente de un edificio. Entre el 20% y el 30% del gasto de calefacción se debe a las pérdidas de calor por las carpinterías. Una buena calidad de las mismas, unos vidrios adecuados y lo mas importante una correcta instalación de las mismas es fundamental para una alta eficiencia energética. No se debe instalar una carpintería de altas prestaciones con sistemas tradicionales no estancos.

Las carpinterías utilizadas en edificios pasivos tienen muy baja transmitancia térmica. Por ello las carpinterías passivhaus deben tener un cualidades que una carpintería tradicional no tienen, para responder a estas necesidades de ahorro energético y de transmitancia térmica.  El Passivhaus Institut certifica las ventanas de los fabricantes que demuestran cumplir todos los requisitos, les otorga un sello de componente certificado, y los  publica en una lista actualizada. Combinan un vidrio muy eficiente con una o dos cámaras. Una cámara entre vidrios a menudo optimizada con el empleo de gases como el Argón o el Kriptón.  Minimizan las pérdidas de calor controlando el puente térmico que existe entre el cristal y el marco, colocando un separador eficiente de baja conductividad, normalmente en plástico en lugar de el habitual metálico. El marco es altamente aislante gracias al empleo de cámaras y membranas de rotura de puente térmico.

Clave 04: Estanqueidad al aire

estanqueidad al aire

En las casas pasivas se cuida la estanqueidad al aire sellando todas las uniones entre los diferentes materiales del edificio. De esta manera, en el edificio no existen infiltraciones de aire no deseadas.

Realizar un edificio estanco puede parecer complicado, pero utilizando elementos como el yeso y hormigón en los revestimientos, que son estancos al aire, es posible. No obstante, hay que tener en cuenta los encuentros de diferentes materiales y las instalaciones, en los que se utilizaran cintas especiales de hermeticidad.

Para comprobar esta estanqueidad de la vivienda se realiza el test de hermeticidad Blower Door: cuando se pone en marcha un ventilador, el flujo de aire que pasa en una hora no puede ser superior al 60% del volumen de la casa a una presión de 50 Pa. En una vivienda convencional es fácil que supere el 500%.

La estanqueidad al aire de la vivienda es un dato real medido en el text Blower Door, no es un dato teórico calculado en el proyecto.

Clave 05: Recuperador de calor

intercambiador de calor

La ventilación mecánica permite que continuamente se esté renovando el aire interior. Gracias a un recuperador de calor de alta eficiencia con superficie de intercambio sobre dimensionada sobre los valores estándar del RITE, consiguiendo que el aire que por ejemplo puede entrar en una noche de invierno a 0º al cruzarse en el intercambiador y no mezclarse con el que sale a unos 22º, cede la energía calorífica transformando el aire de 0º en un aire limpio de 18º, con una eficiencia del recuperador entorno al 95% y sin ningún sistema de calefacción.